Es la salsa clásica de la cocina mexicana y la menos picante de todas las salsas María Dolores; de todas maneras ese picor le causa un gran sabor a su paladar.
Está hecha con jitomate, cebolla, chile verde, cilantro, ajo, aceite vegetal y sal. Al final se pasteuriza. Fresca y con muy buen sabor la puede servir directamente del frasco como dip con tortilla chips. Es exquisita para guisados de carne, pescado o para preparar platillos vegetarianos y guacamole.
La salsa en frasco de 1000g es un complemento e inspiración para cada menú de gastronomía.
